Para ti Señor.
Escrito por Yeimy de Robainas.
En mis días más oscuros y confusos, cuando me llena el miedo y mi mente es un remolino que me perturba constantemente…Cuando quiero controlarlo todo y me pongo ansiosa, agitada, desenfrenada y alterada, juzgando, siendo fuerte, tratando de dominar…Cuando mis ojos se nublan y no te veo bien Señor…
Cuando tu Palabra me la sé de memoria y lucho en mi cabeza
con repetirla y entenderla con mi razón pero no llega a mi corazón. Cuando me
esfuerzo en prestar mucha atención para oírte pero mis continuos pensamientos
no me dejan escuchar y hay mucho ruido en mí y mi cabeza me duele, me siento
tensa, muy tensa y preocupada, nerviosa, asustada. Cuando mi orgullo (ese
veneno, ese cáncer) me quiere doblegar para estar centrada en mi misma y en mis
reinos y coronas y quiere que me enaltezca y que yo gobierne y dirija…
Cuando me siento arrastrada por la incredulidad de un lugar
a otro y quiero poner mi fe en mi fe; pero es muy débil y constantemente soy tambaleada
e inestable y esto me desequilibra totalmente…
Cuando en mi idolatría busco satisfacción y confianza y
adorar a cosas y a personas débiles como yo, cisternas rotas que no retienen el
agua. Cuando viene la tentación de postrarme ante todo lo que de Ti no viene…
Ahí es, es solo ahí cuando, aunque sea más débil soy más
fuerte, porque es ahí cuando comienzo a ver y a experimentar realmente el poder
de tu evangelio.
Es ahí donde solo Cristo me puede sostener y me humillas, me
quebrantas, reduces mi velocidad, empiezas a destruir mis fuerzas y ayudas
humanos, estiras mi fe, limpias mi vista, abres mis oídos, me devuelves al
camino; haces que reconozca el verdadero valor y la grandeza de Cristo. Cuando
no me queda nada a lo que aferrarme, solo Cristo es esa Roca firme de la que
nunca caeré. Solo Él me hace estar tranquila y me da la paz que el mundo no
puede dar.
En los momentos más atribulados, estamos más cerca de ti en
verdad, porque reconocemos nuestra impotencia e insuficiencia y somos llevados
a apoyarnos en ti. Centras nuestros corazones en ti y quitas de nosotros los
grandes pesos con los que cargamos. Y en ese lugar de profunda necesidad contemplo
y puedo disfrutar la gloria de la cruz y tu Palabra se hace realmente viva para
mí y llega a mi corazón en verdad para abrirme y transformar como ella es viva
y eficaz.
Porque aunque todo este derrumbándose a mi alrededor…Solo
Cristo. Solo Cristo. Solo Cristo. Solo Cristo. Solo Cristo. Solo Cristo.
Solo así empiezas a aquietar mi corazón, a callar mi mente,
a lavar mis emociones y a llenar con tu verdad mi engañoso corazón. Solo así
comienzas a quebrantar y a rendir mi obstinada, dura y rebelde voluntad, ese “yo”
tan malo y perverso. Solo así me haces que me aborrezca y me deteste a mí misma
para solo mirarte a ti Jesús.
Quieres que confíe en ti y tú me haces confiar, tú obras los
medios, formas mis circunstancias y todo es para tu Gloria y mi bien. Solo Tú
lo haces.
Me despegas de mi para te mire a ti. Es asombroso Señor: tu
obra, tu fidelidad, tu amor que nunca cambia, tu poder, Cristo en mí, del que
nadie me separará.
Tú me haces caminar en fe en Cristo y solo en Él porque toda
la gloria es para ti. Tú me haces depender de Ti.
¡Oh! Que amor, profundo, alto, ancho, largo. Que sublime
gracia que me salvó y ahora me guarda y me guía a vivir para Ti, haciéndome perseverar.
Me hace libre, rompe mis cadenas. Me recuerda que soy perdonada, justificada,
acepta en el Amado como tu hija, que soy una con Cristo. Para siempre.
Puedo descansar en Ti. Tú eres Bueno. Todo lo haré en Ti,
por Ti y para Ti porque Tú me amaste primero.
“No actúas por medio de un ejército ni con fuerza, sino con
tu Espíritu.” Zacarías 4:6
Comentarios
Publicar un comentario