Recordando el evangelio otra vez...
Escrito por Yeimy de Robainas.
No hay ni un solo día en el que no peque, de hecho, lo hago
a todas horas y de todas las formas que ni siquiera soy capaz de enumerar-abierta
o encubiertamente. No hay ni un solo día en el que pueda agradar a Dios,
obedecerle, amarle con todas mis fuerzas, alma, mente y corazón, ni amar a mi
prójimo como a mí misma.
Es por eso que necesito a Cristo, necesito un Salvador. Por
eso El me salvó. Para mí era, es y será totalmente imposible salvarme en mis
fuerzas. Por eso lo exalto, lo amo porque me amó primero, lo adoro por quien es
Él. Yo no soy nada sin Él. Tengo que reconocerlo y humillarme ante Él. Lo
necesito!!!
Yo en verdad merezco condenación, infierno y muerte. Sí, lo
merezco mucho, pero por Él, ahora YA NO HAY CONDENACIÓN PARA LOS QUE ESTÁN EN
CRISTO JESÚS.NO, NO LA HAY. ALELUYA!!! Ahora, cuando dios me ve, ve a Cristo en
mí, a su justicia perfecta en mi lugar:
Cristo por mí, Cristo cubriéndome, Cristo en mi lugar, glorioso
intercambio. Él llevó lo que yo merezco. Es como para gritar y saltar de
alegría y nuca parar. Y es verdad, la mayor Verdad de mi vida, lo que puedo
creer completa y perfectamente. Porque Él hizo la obra completa y perfecta. Con
Él es imposible que haya un error, una falta o algo que mejorar. Él no se
equivoca, todo lo hace bien y TODO por gracia y por su elección soberana, no
por ningún mérito en mí.
Oh! Que misterio, profundas riquezas de la sabiduría de
Dios, inescrutables sus caminos y sus juicios son. ¡Así es! ¡Te alabo! SOLO A
TI LA GLORIA SEÑOR. ¡¡¡GRACIAS!!!
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