¿Qué necesito para ser feliz?
✍🏻🍎📖 Serie: Mentiras populares/Verdades eternas
Escrito por: Yeimy de Robainas
¿Qué necesito para ser feliz?
Mentira: Solo te necesitas a ti mismo para ser feliz (Motivación)
Verdad: Solo necesitas a Cristo para ser feliz (Evangelio)
El mundo en que vivimos nos dice que se necesitan muchas cosas para ser felices: dinero, pareja perfecta, familia perfecta, hijos, casa, lujos, sexo y mucho más….
Sin embargo, ninguna de las cosas anteriores puede darnos felicidad realmente y creo que de alguna forma ya se están dando cuenta (o se sabe ya, pero producto al pecado se sigue insistiendo), porque muchos de los mensajes motivacionales actuales, están enfocándose ahora en una sola cosa, que según dicen, es la que necesitamos y esa sí nos va a hacer felices. ¿Y cuál es esa cosa o persona tan deseada para alcanzar la felicidad? Nosotros mismos.
O sea, nada de lo que listamos arriba nos dará la felicidad, y en eso estamos de acuerdo. Pero no rindiéndose ante este deseo en nuestro corazón de encontrar felicidad (el cual es un deseo genuino y más adelante veremos por qué), han pasado de centrarse en éstas a centrarse en otro punto que tampoco resolverá el problema: nosotros.
Una vieja mentira.
La felicidad no está en nada ni nadie a nuestro alrededor, pero tampoco está dentro de nosotros mismos. La solución no es: "Ah ya, Ok, como no encuentras la felicidad que deseas fuera de ti, entonces cambia el sitio de tu búsqueda. Busca dentro de ti. Ahí la encontrarás. Y ya está, no tienes que depender de nada ni de nadie más. Solo te necesitas a ti mismo."
¿No son estas palabras ecos modernos de las viejas palabras que la serpiente astuta y engañosa le dijo a Eva en Edén?
Sí, así fue. Ella le dijo que buscara su felicidad fuera de Dios, y de lo que ya Él había dicho que era bueno en gran manera. En Él lo tenían todo, tenían la felicidad perfecta, pero escogieron creer la mentira y buscar la felicidad lejos de Él. (Génesis 3: 1-8)
Y desde ese día, todos sobre esta tierra hemos caído de la misma forma y somos tentados una y otra vez a creer esta mentira.
La felicidad, un deseo dado por Dios.
Querer ser felices, no es un deseo malo en sí mismo, sino que es dado por Dios y ha sido puesto en nuestros corazones por sus propias manos, las manos del Dios todo suficiente, feliz y satisfecho en sí mismo.
Esto quiere decir que, buscar la felicidad es un anhelo legítimo, pero encontrarla solo puede ser posible por medio de Aquel que nos puso tal deseo, sabiendo que solo El puede satisfacerlo.
Cristo, de vuelta a la felicidad verdadera.
Como veíamos antes, a partir de la caída, que fue también el creer una mentira acerca de donde se encontraba la felicidad que tanto buscamos, eso hizo que todos fuéramos continuamente en direcciones opuestas a Dios buscando felicidad.
En nuestra insensatez y necedad por la ceguera de nuestro pecado, pensamos que estamos transitando por los caminos correctos y cerca de ella, pero Dios sabe que sin Él estamos muy equivocados y muy lejos de hallarla.
En su infinita bondad y misericordia, el Dios feliz, el que conoce la felicidad más grande que pueda existir en el universo y que sobrepasa nuestro entendimiento y nuestros sentidos, envío el camino verdadero, la verdad, la vida (Juan 14:6) y la vía, la forma correcta y más que eso, la Persona en quien tendremos la felicidad real y que nos lleva de regreso a Él, la fuente continua de felicidad y gozo duradero; uno que no está sustentado en las circunstancias, ni en las personas con las que nos relacionamos, ni en las posesiones que tenemos: un gozo y un deleite eternos que será consumados en el cielo, donde reinaremos felices por siempre con Él.
Esta Persona es Cristo en quien podemos ver un gran anuncio que nos señala: DE VUELTA A LA FELICIDAD VERDADERA. Cuando nos arrepentimos de nuestro pecado e ilusión de buscar felicidad sin tenerlo en cuenta, pedimos su perdón y nos rendimos ante Él creyendo que su persona y obra nos darán la felicidad por la que nuestro corazón desespera, entonces ya tenemos lo que en verdad necesitamos: ¡a Jesús!
Así que no, no encontraremos nunca felicidad en nosotros mismos, porque es imposible. No fuimos diseñados para que fuera así y nunca lo será.
La Verdad es, que solo necesitamos a Cristo para ser felices.
En Cristo, recibimos un corazón nuevo y transformado, con la capacidad de perseguir, amar y deleitarnos en Dios por encima de cualquier cosa, buscando todo nuestro placer y gozo en Él.
Como expresó el pastor John Piper: "Nuestras vidas glorifican más a Dios cuanto más satisfechas están en él”. (1)
Sí, podemos buscar felicidad y satisfacción y debemos hacerlo, pues eso, de hecho, traerá más gloria a nuestro Dios. Pero recordemos…"cuanto más satisfechos estemos en Él." ¡Nuestra felicidad suprema solo está en Dios.!
(1) Los deleites de Dios. John Piper
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